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Entradas

Le puede pasar a cualquiera

No debe despojarse a estas palabras del carácter instructivo que las inviste. La modernidad y el exponencial desarrollo tecnológico que devino con esta, han socavado las bases de la convivencia social y, por qué no, del buen gusto. Parto de una simple observación. Camino por Lima, desde Avenida de mayo. Elijo cada uno de los temas que suenan en mis auriculares. Avenida Belgrano está en verde y decido esperar a un metro del cordón. Hoy no me siento muy temerario. Es un buen momento para observar a quienes me rodean, ya sea por desconfianza, o mera curiosidad. Uno nunca sabe cuándo se puede enamorar, ni cuántas veces por cada cuadra. Oteo el cercano horizonte, de derecha a izquierda. Nada muy llamativo. Frente a mí, uno o dos ansiosos amagando a una muerte certera con cada paso que los aleja del adoquín. Y allí, a mi izquierda, como en diagonal, un caballero. Cerrados su meñique, anular y mayor sobre la palma de su mano derech...

"La historia no se repite, pero rima", Mark Twain

Creo que me causan ternura. Si, creo que ternura es la palabra. Muchos “bregan” en las redes sociales por la paz mundial, exhortan con ahínco a lograr la tolerancia y el entendimiento. Concentran su desprecio en un único y simplificado enemigo y poco investigan la historia. Cambian fotos de perfil, superponen banderas. “Yo soy ese pueblo al que flagelaron”. Pero estas cosas ya fueron discutidas y poca importancia tienen en este momento. No veo mucha gente preguntándose la proyección al futuro inmediato que estos acontecimientos disparan. De AP: French president: “Terrorists struck Brussels but it was Europe that was targeted” – Presidente francés: “Los terroristas atacaron Bruselas, pero el blanco fue Europa”. ¿Por qué no puedo dejar de pensar en un nuevo Sykes-Picot? Estos hechos, ¿Ayudarán a aceitar las vías de solución a la crisis migratoria que azota a la pobre Europa? Vamos a volver a meter a todo Medio Oriente en el mismo saco. Miles de familias destrozadas, amputadas, mi...

Frühling

El Kafka es un teatro que me vio entrar una vez, hace muchos años, tantos que ni siquiera recuerdo qué fui a ver. Saludamos a quienes habían sido más puntuales que nosotros y comenzamos a transpirar. Mi entrada ya había sido muy amablemente adquirida, por lo que procedí a devolver el dinero. Ticket en el bolsillo izquierdo y el programa en mano derecha, abanicándome. Tras unos minutos oteando el acotado horizonte, una estufa, encendida por Caronte mismo. El origen más pudoroso de tan elevado calor sea, tal vez, el hecho inexorable de estar acercándonos, minuto a minuto, al inicio de la obra. Sazonada la inquietud con incertidumbre, dan sala. El acceso es por un pasillo a la derecha del pequeño anfiteatro y a nivel del escenario. El escenario es a nivel del suelo. Ascendimos las gradas y nos ubicamos en las últimas. Cuando los ojos se hubieron acostumbrado a la penumbra fue que descubrí, vistiendo una suerte de piloto de lluvia gris, una integrante del elenco improvisando s...

En el subte

Se arrancó la casta de cuajo. El acero afilado atravesó el pantalón y las monedas cayeron escamoteadas de carmín. El mismo metal degolló uno a uno los botones hasta desnudar el alma. Con las puntas de los dedos del pie izquierdo pisó el talón de su zapato derecho. Levantando ese mismo pie, lo descalzó. Con las puntas de los dedos del pie derecho, repitió lo mismo con su pie izquierdo. Apoyó cada centímetro cuadrado de sus plantas, desnudas, imperfectas. Apoyó cada ínfimo surco. Sintió el frío terrenal, aquello que corrompe, aquello que crea. Se sintió. Le urgió despojarse de la piel, pero sabía que entonces ya no podría contagiarse su perfume, ya no habría pelos que erizar, músculos que estremecer. Así, desnudo, como la matriz lo trajo, se mostró único, arrebatado de todo aquello que no le era propio, ofreciendo todo lo que él ha elaborado. Así, la contempl...

Amanece

Tras la noche más larga y aciaga. Son muchos amaneceres el amanecer. No es sino en el despuntar del alba, el estallido del oro inasible en la mirada. Las lenguas flamígeras que aclaran un poco más el entendimiento. En la transmutación del dolor, la búsqueda del perdón se torna en Grial y comienzan a quitarse de la mesa los recuerdos. Se desprenden de las paredes las fantasmagorías, como cuadros. Omega de mi Alfa, que no es más que nuevo Alfa.

Tu obsequio

Se había quedado dormida, recostada en un ligero colchón de hojas secas al pie de un árbol. Morgana entreabrió los ojos cuando unos traviesos rayos de sol se escabulleron entre las ramas de los árboles y las pocas hojas que les quedaban le acariciaron cálidamente el rostro. Inspiró profundamente el fresco aire otoñal y observó, con algo de nostalgia, como el Astro Rey ocultaba ya la mitad de su cuerpo tras las lejanas montañas. Los últimos minutos de la tarde se habían escurrido entre plácidos sueños y había llegado el momento de emprender el regreso a su casa. Se puso de pie, se pasó las manos de arriba hacia abajo, alisando y limpiando el vestido que tanto amaba y que ya empezaba a mostrar signos de miles de juegos y del paso del tiempo. Con sus dedos corrió sus dorados bucles hasta acomodarlos detrás de las orejas y se ajustó la tiara de flores silvestres. Había sido una mañana muy productiva, y sentía que cada vez entrelazaba los tallos mejor, con mayor destreza y belleza que la...

sehnsucht

Y en tu cielo se esculpen figuras de mármol etéreo. Mis dedos irrumpen en tu abra bañado de amanecer. La virazón trae flotando recuerdos de corderos, mates y besos, de músicas alegres y nostalgias de café.