Lejos de ser el frío que cala los huesos, esta brisa abraza mi cuerpo con frescura. En la piel se conjuga el alivio por el abrasador calor que disipa y la nostalgia por la ausencia de tu abrigo. Y mi nariz, que juega saltando de perfume en perfume en el viento que entra por la ventanilla del taxi y se arremolina en la cara, el cuello, las piernas. Hay perfumes que nunca fueron tuyos y, sin embargo, en ellos te encuentro. Hace rato que la ciudad duerme, quedando en manos de unos desdichados sonámbulos.
Instrucciones. Ante todo, tenga usted un muy buen día (o noche). Para comenzar con este proceso que lo transportará automáticamente a un mundo pleno de aventuras y rebozado de adrenalina, deberá procurarse un viaje en velero a las cercanas costas de nuestro país hermano, Uruguay. Sepa, principalmente, que ha de partir un sábado y retornar al día siguiente, con amenazas de tormenta, especialmente si son de aquellas que se cumplen a rajatabla. La salida desde, por ejemplo, Conchillas, deberá efectuarse alrededor de las 1030 horas. Navegará con muy poco viento, por lo que deberá ayudar a la mayor y al genoa con media máquina. Utilizará el tracklog de su carta electrónica o, si así lo prefiere, puede animarse a encontrar un camino alternativo que usted considere apropiado para la situación. La calma del Río de la Plata será apabullante, por lo que podrá degustar sin inconvenientes, unos deliciosos sándwiches de milanesa con mayoliva (y huevo duro para los más corajudos). Nótese que al...
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