Como pocos, el agua es un elemento indispensable para la vida, como así también lo es el aire. Desde tiempos inmemorables, han sido objeto de fascinación y asombro.
Unos han levantado la vista al cielo y soñaron con emular el batir de alas de las aves y hacer propio un medio para el cual, la Naturaleza, nos ha dotado con ninguna herramienta para domarlo a nuestro antojo, más que nuestro intelecto. En lo personal, lo encuentro cuasi alucinógeno el solo hecho de pensar en las alturas, el sonido del aire arremolinándose en nuestras orejas... ¿Quién no ha soñado alguna vez con volar? Ser dueño, así sea temporal, de esa dulce soledad, ese acercamiento a los astros, atravesar las nubes y reunirse con Dédalo.
Y el agua, sea dulce o salada, en cualquiera de sus manifestaciones; lagos, ríos, mares y océanos. Tiene la magia de lo inconmensurable y abraza el misterio de lo infinito. Tan vital para nosotros, como lo es para todas aquellas especies, innumerables también, que de ella se alimentan, en ella encuentran su medio, en ella se ocultan. Tan poco sabemos acerca de los misterios que esconde, de los tesoros que cubre... Y sin embargo, lo que sabemos nos basta; incluso menos.
Sueño con ese horizonte teñido de naranjas, rojos y azules del atardecer, fundiéndose en los confines del océano, el mismo que participó de ese caldo de vida donde nuestra historia comenzó a contarse.
A bordo de una pequeña embarcación, sentir el latir del mundo, no aquél acelerado y fuera de control, sino el verdadero Mundo, el que está plagado de pequeños placeres que hacen un todo, aquél con el que nos podemos conectar sin salir perturbados, ése que nos brinda la posibilidad de encontrarnos con nosotros mismos. Somos concebidos y pasamos un buen tiempo en un medio fluido, diría que es natural y lógico, que el mejor lugar es el agua, para encontrarnos con nosotros mismos, nuestro origen.
Qué profesión maravillosa toda aquella ligada al agua.
He aquí un grupo de personas que han confeccionado su derrotero a través de ella y tengo el sumo agrado de compartirlo con ellas.
Mis más sinceros y cordiales saludos a todos y cada uno de ellos.
Unos han levantado la vista al cielo y soñaron con emular el batir de alas de las aves y hacer propio un medio para el cual, la Naturaleza, nos ha dotado con ninguna herramienta para domarlo a nuestro antojo, más que nuestro intelecto. En lo personal, lo encuentro cuasi alucinógeno el solo hecho de pensar en las alturas, el sonido del aire arremolinándose en nuestras orejas... ¿Quién no ha soñado alguna vez con volar? Ser dueño, así sea temporal, de esa dulce soledad, ese acercamiento a los astros, atravesar las nubes y reunirse con Dédalo.
Y el agua, sea dulce o salada, en cualquiera de sus manifestaciones; lagos, ríos, mares y océanos. Tiene la magia de lo inconmensurable y abraza el misterio de lo infinito. Tan vital para nosotros, como lo es para todas aquellas especies, innumerables también, que de ella se alimentan, en ella encuentran su medio, en ella se ocultan. Tan poco sabemos acerca de los misterios que esconde, de los tesoros que cubre... Y sin embargo, lo que sabemos nos basta; incluso menos.
Sueño con ese horizonte teñido de naranjas, rojos y azules del atardecer, fundiéndose en los confines del océano, el mismo que participó de ese caldo de vida donde nuestra historia comenzó a contarse.
A bordo de una pequeña embarcación, sentir el latir del mundo, no aquél acelerado y fuera de control, sino el verdadero Mundo, el que está plagado de pequeños placeres que hacen un todo, aquél con el que nos podemos conectar sin salir perturbados, ése que nos brinda la posibilidad de encontrarnos con nosotros mismos. Somos concebidos y pasamos un buen tiempo en un medio fluido, diría que es natural y lógico, que el mejor lugar es el agua, para encontrarnos con nosotros mismos, nuestro origen.
Qué profesión maravillosa toda aquella ligada al agua.
He aquí un grupo de personas que han confeccionado su derrotero a través de ella y tengo el sumo agrado de compartirlo con ellas.
Mis más sinceros y cordiales saludos a todos y cada uno de ellos.
Ad Astra Per Aspera
Foto tomada a fines del año 2008 en el Centro Naval de Olivos
Estudiantes de Ingeniería Naval
Facultad Regional Buenos Aires
Universidad Tecnológica Nacional

Comentarios