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"La historia no se repite, pero rima", Mark Twain

Creo que me causan ternura. Si, creo que ternura es la palabra. Muchos “bregan” en las redes sociales por la paz mundial, exhortan con ahínco a lograr la tolerancia y el entendimiento. Concentran su desprecio en un único y simplificado enemigo y poco investigan la historia.
Cambian fotos de perfil, superponen banderas. “Yo soy ese pueblo al que flagelaron”. Pero estas cosas ya fueron discutidas y poca importancia tienen en este momento.
No veo mucha gente preguntándose la proyección al futuro inmediato que estos acontecimientos disparan.
De AP: French president: “Terrorists struck Brussels but it was Europe that was targeted” – Presidente francés: “Los terroristas atacaron Bruselas, pero el blanco fue Europa”. ¿Por qué no puedo dejar de pensar en un nuevo Sykes-Picot?
Estos hechos, ¿Ayudarán a aceitar las vías de solución a la crisis migratoria que azota a la pobre Europa? Vamos a volver a meter a todo Medio Oriente en el mismo saco. Miles de familias destrozadas, amputadas, mientras en otros lugares del mundo hay gente que se agarra la cabeza y juzga atrás de algún diario sábana, mientras se le caen las miguitas del scon o chorrean el almíbar del rollo de canela en alguna cafetería paqueta.
¿Qué pasa cuando no tenés un techo bajo el cual refugiarte? ¿Qué pasa cuando perdiste a un ser amado en medio del mar? ¿Qué pasa cuando todos te miran como escoria, con miedo, prejuiciosamente, con asco? ¿Qué pasa cuando te miran con lástima? ¿Qué pasa cuando miras a tu familia y no tenes para darles de comer, para abrigarlos, para consolarlos? ¿Qué pasa cuando estas sordo por el constante bombardeo? ¿Qué pasa cuando te quieren convencer de que la paz está cerca, que el camino es aquél y no éste? ¿Qué pasa cuando el camino que te señalan te lleva de vuelta al lugar del que escapas?
¿Qué pasa cuando opinas desde atrás del monitor? ¿Qué hago yo para modificar esta situación?
Esto es un juego entre los principales actores mundiales. Estados, multinacionales, corporaciones. ¿Nosotros? Nosotros seguimos gritándole al papel, al televisor, a las figuritas de turno y los ya trillados espejitos y vidriecitos de colores.
¿Orar? Si es en respetuoso silencio, y sirve para consolar al alma impotente, bienvenida sea. Esto es cosa de los hombres. No se me ocurre hoy qué puede hacerse para combatir ese poder invisible, más que colaborar en la educación, pero de verdad, ayudando a formar seres de bien, con capacidad de dudar metódicamente, seres que piensen “por sí mismos” y que no transiten esta vida consumiendo acríticamente todo aquello que se les cruza.
¿No se preguntan cómo se llamará mañana ISIS?

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