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Amanece

Tras la noche más larga y aciaga. Son muchos amaneceres el amanecer. No es sino en el despuntar del alba, el estallido del oro inasible en la mirada. Las lenguas flamígeras que aclaran un poco más el entendimiento. En la transmutación del dolor, la búsqueda del perdón se torna en Grial y comienzan a quitarse de la mesa los recuerdos. Se desprenden de las paredes las fantasmagorías, como cuadros. Omega de mi Alfa, que no es más que nuevo Alfa.

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